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(La metáfora de la Cadena)

Facultad de Psicología


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El concepto de causa


El concepto de Causa

La persona comportándose


Determinismo y Conducta Humana

El argumento de la individualidad

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Causa en la ciencia

La metáfora de la cadena

Explicaciones causales  y Redes Teóricas

Eslabones en la cadena y el pensamiento mecanicista

Causa en el conductismo Radical

Causa múltiple

La Selección como un modo causal

Mas allá de los eslabones en la cadena causal

Referencias del Capítulo



Explicaciones causales y redes teóricas

N. R. Hanson (1955) toma la metáfora de la cadena como tarea. Argumenta que la actividad científica no está interesada en identificar cadenas causales, que los científicos de hecho raramente se refieren a causas y que en la práctica hay poco en la ciencia o en la vida diaria a lo que pueda aplicarse la metáfora. Los científicos, de acuerdo a Hanson, no piensan en términos de que tan lejos en una cadena causal han progresado en su trabajo. Además, y más importante, la metáfora no toma en cuenta el voluminoso conocimiento antecedente tácitamente involucrado en las explicaciones causales. Ignora los sistemas enteros de constructos y propiedades incluidos en las explicaciones causales que no ocurren simplemente por observación y experiencia. Mientras que el propósito de encontrar la causa de un fenómeno dado es explicar ese fenómeno, al mismo tiempo hay tantas causas como explicaciones.

Considere un escenario donde una persona recoge un tabique y lo lanza contra una ventana. El tabique golpea la ventana y el vidrio se estrella. Sería posible armar un equipo de científicos de varias disciplinas, incluyendo la física, la química, la mecánica, la biología, la antropología, la sociología y la psicología (con diferentes clases de psicólogos presentes) y ofrecer tantas explicaciones causales del rompimiento del vidrio como diferentes científicos hubiera en el equipo. Porque cada explicación está tejida dentro de su propia red de constructos, supuestos y teorías, ninguna de ellas es comparable a otra. La evaluación comparativa no tendría significado. Cada explicación se mantiene o se desecha no con respecto a otras explicaciones, sino a los métodos y conocimiento antecedente de su propia disciplina. La forma en que los científicos buscan relaciones causales corresponde más o menos a las distinciones entre las disciplinas científicas. Todas tratan con relaciones entre un conjunto de constructos que definen a cada campo. Aunque puede haber traslapes entre algunos conjuntos de constructos y relaciones, como en la bioquímica por ejemplo, cada disciplina típicamente trata con su propio sistema de clasificación, su propio conjunto de constructos e intenta identificar interrelaciones entre esos constructos en la forma de dependencias causales.

Tales distinciones pueden dar la impresión de que la naturaleza en sí misma está compuesta de diferentes clases de elementos; por ejemplo los constructos de cada disciplina. Pero las distinciones se comprenden más apropiadamente como invenciones humanas, maneras convenientes de dividir la naturaleza que se han desarrollando junto con un cuerpo creciente de conocimiento y, consecuentemente una necesidad creciente de especialización. Romanyshyn (1978) señaló que el conocimiento en sí mismo está íntimamente relacionado con su organización; que el conocimiento no simplemente se nos presenta de la manera como describimos y explicamos nuestro mundo. El mundo no imprime en nosotros distinciones naturales entre biología, química, física, mecánica, etc. Mas bien, nosotros imponemos estas distinciones al mundo, nosotros organizamos el mundo de estas maneras. Como Romanyshyn señala, "La organización del conocimiento es en un sentido el conocimiento y el conocimiento es en un sentido su organización" (Romanyshyn, 1978, p. 18).

Hanson hace el mismo punto cuando habla acerca de la naturaleza cargada teóricamente de los términos causales y la inhabilidad de la metáfora de la cadena para abarcar esta característica de la causalidad. Las drogas, la sangre y las terminaciones nerviosas todas son unidades conceptuales relacionadas dentro de una red de unidades conceptuales. Sin la red las palabras en sí mismas no tienen significado como explicaciones causales. Es el conocimiento antecedente, la red conceptual, lo que da significado a las explicaciones causales. El ejemplo de la bola marcada, golpeando en su simplicidad, es igualmente significativa solo en un marco de referencia conceptual que involucra el conocimiento del movimiento de los cuerpos esféricos, ángulos de deflección y las propiedades de las mesas de billar. Solo con este marco de referencia conceptual es útil una relación causal. La familiaridad, particularmente en tales casos simples, disipa o enfrenta el conocimiento antecedente y deja una impresión superficial de una conexión causal de uno-a-uno.

La explicación de la cadena ignora el hecho de que los términos causales son más que observaciones. Ignora los sistemas conceptuales que se encuentran detrás de esos términos, dándoles significado como una explicación causal. "Las conexiones causales genuinas pueden expresarse (explícita o implícitamente) solo en un lenguaje que esté balanceado en su generalidad y poder explicativo. Esto es porque el lenguaje de la causalidad es diagnóstico y pronóstico y porque el punto de vista simple de tic-tac, click-click, de los eslabones de la cadena de causa y efecto es artificial e inaplicable" (Hanson, 1955, p. 300). Las causas y los efectos no están relacionados como eslabones en una cadena, sino como redes en nuestras teorías. El concepto de causa se identifica con los sistemas conceptuales y estos sistemas son los que definen entre las relaciones causales y simples relaciones temporales. Los eventos pueden ser contiguos en espacio y tiempo sin estar causalmente relacionados. Si tales eventos pertenecen al mismo sistema conceptual, la misma red teórica (o una similar), entonces es posible que estén causalmente relacionados. La implicación simple de uno-a-uno de la metáfora de la cadena no ilustra apropiadamente la naturaleza conceptual de los términos causales.


En RADICAL BEHAVIORISM: THE PHILOSOPHY AND THE SCIENCE.

Por M. CHIESA. (1994).

AUTHORS COOPERATIVE, INC.

BOSTON, MA, 1994.

Traducción y Revisión

Raúl Avila Santibañez y Rogelio Escobar Hernández.

 

 

Materia:

Análisis Experimental de la Conducta

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